Por qué visitar Pilar: un recorrido exprés por la Perla del Sur
Autor
Isabela Marini y Giuliana Meilicke
Fecha de publicación

Con ganas de conocer la ciudad de las bicis y el básquet, partimos hacia Pilar y descubrimos que la llamada Perla del Sur —con el perdón de los amigos encarnacenos— es mucho más que eso. Será por haber tomado el agua del Ñeembucú, que según la leyenda hace que quieras quedarte, o por la calidez de su gente, pero hay algo en el aire que te invita a quedarte un rato más.
Hoy queremos contarte por qué visitar Pilar y perderte entre sus humedales, casas de estilo colonial, calles tranquilas y atardeceres impresionantes.
Un poco de historia y cultura

Pilar como la conocemos fue fundada a orillas del río Paraguay el 12 de octubre de 1779 por el general Pedro Melo de Portugal bajo el nombre Nuestra Señora del Pilar de Ñeembucú. Más de dos siglos después aún conserva ese aire antiguo en su casco histórico. Al recorrer el centro, frente a la enorme plaza Mariscal López, se levanta el Cabildo, una joyita arquitectónica y museo que recuerda la importancia política que tuvo la ciudad en los primeros años de la República. En diagonal se impone la Basílica Menor de Nuestra Señora del Pilar, la primera del país en recibir ese título y que merece una visita.

A medida que nos acercamos al río, el paisaje se vuelve más íntimo: casas antiguas con fachadas color pastel, tejas rojas y galerías externas. Pero esa cercanía con el agua también tiene su lado desafiante: las inundaciones marcaron la historia de pilar desde antes de su fundación, consecuencia de un territorio rodeado de humedales, ríos y arroyos, y de fenómenos como El Niño que desde hace miles de años trae crecidas y sequías a Ñeembucú. Hoy en día, los pilarenses encuentran nuevas y viejas formas de convivir con el agua y sus ritmos.
Costumbres ribereñas y el mundo de los humedales
Al caer la tarde, la pesca se convierte en una de las actividades más populares: familias y amigos se acercan a la franja costera a probar suerte con sus cañas o simplemente a disfrutar del paisaje. Y acá nos permitimos un consejo: si planeás visitar la ciudad, tratá de que tu viaje no coincida con la época de veda, así vas a poder disfrutar un pescado fresco recién salido del Paraguay.

Más allá, los humedales se extienden como un gran espejo que guarda un mundo aparte. Si buscás una aventura tranquila, el grupo del Circuito de las Aves organiza recorridos guiados por los humedales. Vas a poder avistar especies nativas, probar frutas silvestres y conocer un ecosistema vital para toda la región, acompañado de jóvenes apasionados por la naturaleza y su vida secreta.
Propuestas de la juventud pilarense
Entre las propuestas culturales más frescas de Pilar está Cineclub Amotinado, impulsado por jóvenes que organizan proyecciones de pelis seguidas de debates abiertos. El proyecto busca revivir una tradición muy pilarense, porque hubo una época en la que funcionaron hasta cuatro cines en la ciudad al mismo tiempo.
“Nace con ganas de crear un espacio para estar y compartir”, cuenta Facu, uno de sus integrantes. “Lo copado de nuestros encuentros es que son intergeneracionales: vienen pibes de 15 años y también abuelos y señores.” Esa mezcla de generaciones es parte del encanto, un espacio que recupera la costumbre de mirar y pensar el cine en comunidad. Si estás por Pilar, vale la pena estar atento a su programación. Las funciones suelen anunciarse en redes sociales.

Cuando cae la noche, la movida pilarense se encuentra en Naxos, el boliche de la ciudad. Es el clásico de los findes, y comprobamos cómo se llena al ritmo del reguetón oldie y nuevo. Entre luces de neón, risas y brindis, se concentra gran parte de la juventud local. La previa, eso sí, suele empezar en Bulevar, donde la propuesta es distinta: cerveza artesanal, mesas al aire libre y una onda más rockera.
Gastronomía local
Una de las propuestas gastronómicas más originales que encontramos es Kitu del Sur. Sus pizzas de viga, los bollos con rellenos poco convencionales, el uso de ingredientes locales y las combinaciones inesperadas muestran una creatividad que se siente muy pilarense: artesanal, relajada y con mucha personalidad. Además, el ambiente es bellísimo: música suave, una iluminación cálida y una antigua casona de ventanas amplias, techos altos y pisos que conservan toda su historia.
El nombre “Kitu” hace referencia a Ña Kitu, creadora de la popular fiesta hawaiana que en sus inicios fue una despedida a estudiantes de intercambio que pasaban temporadas en Pilar, y terminaba con todos y todas nadando en las aguas pilarenses.

Una parada muy recomendable para quienes buscan un almuerzo potente y casero es Posada Las Rosas, un hotel y restaurante local que ofrece menú del día y cenas a buen precio, con sabor de-li-cio-so. Sus milanesas y las albóndigas son un clásico que no podemos dejar de recordar.

La ciudad de las bicis
En Pilar también nos encontramos con un monumento a la bici: una enorme estructura de hierro que refleja el amor de los pilarenses por este vehículo. Y su popularidad no es casualidad: la geografía plana y las distancias cortas hacen que desplazarse en bici sea cómodo y práctico. Además, es la mejor manera de descubrir rincones y apreciar la magia de la ciudad.

La polémica por la Perla del Sur
El icónico nombre de La Perla del Sur viene por Juanita Pesoa, que si bien nació en 1830 Yabebyry, vivió mayormente en Pilar. Según el historiador y periodista local Mauricio Acosta, esta mujer era la amante del Mariscal López, y cuando él iba a visitarla decía que iba a ver a su Perla del Sur. Esta unión dejó tres hijos, y Juanita Pesoa era vista regularmente con la familia del Mariscal.
Hablamos de “polémica” porque la disputa por el título de Perla del Sur es tema de debate entre pilarenses y encarnacenos desde hace años. Mientras Encarnación comenzó a llamarse así por su modernidad, su costanera y desarrollo turístico, a Pilar se le atribuye por la historia y aquel curioso romance entre Juanita y el Mariscal. En esa diversidad habitan dos maneras distintas y complementarias de ser sur.
Prepará tu viaje
Llegar a Pilar desde Asunción es más fácil de lo que parece. En auto, la ruta PY19 (antes por Villeta y Alberdi) conecta directamente con la ciudad bordeando el río Paraguay, y el trayecto suele tomar entre 3 y 4 horas dependiendo del tráfico y la ruta que elijas.
Si preferís viajar sin auto, hay servicios de bus desde la Terminal de Ómnibus de Asunción que conectan con Pilar varias veces al día. El viaje en bus suele durar máximo 5 horas, y los pasajes cuestan aproximadamente 70.000 guaraníes por tramo (puede variar según la temporada y la empresa). Además, Pilar tiene opciones de alojamiento variadas, desde posadas y hospedajes caseros hasta hoteles boutique con más comodidades como piscina y cine.
Este artículo fue redactado como parte del proyecto "¿Qué está pasando en Paraguay?" presentado por la Fundación Carlos Pusineri y la Fundación Itaú, en el marco de Emergentes 2025.